viernes, 30 de junio de 2017

Detrás de las Cefeidas, Henrietta Leavitt (1868-1921)

Durante años, el observatorio de Harvard reclutó a un amplio número de mujeres como calculadoras humanas. Mentes privilegiadas que observaron miles de placas fotográficas en busca de los secretos mejor guardados del universo. A pesar de su valiosa labor y sus muchas aportaciones a la ciencia, la comunidad científica no les dio nunca el reconocimiento que se merecían. Una de aquellas mujeres fue Henrietta Leavitt, una joven astrónoma que por un sueldo mísero y largas horas de trabajo, dedicó su vida a su gran pasión y descubrió la verdadera naturalezas de las estrellas variables, las Cefeidas, aportando las herramientas necesarias para medir el universo. 

Henrietta Swan Leavitt nació el 4 de julio de 1868 en Lancaster, Massachusetts. Era hija de George Roswell Leavitt, un ministro de la iglesia Congregacional, y su esposa, Henrietta Kendrick. Henrietta estudió en el Oberlin College y se graduó en el Radcliffe College de la Universidad de Harvard, en 1892, donde estudió varias disciplinas, entre ellas la astronomía. Un año después de graduarse, continuó estudiando astronomía y se incorporó al grupo de calculadoras del observatorio de la universidad. Bajo la supervisión de Edward Pickering, trabajaron mujeres de la talla de Annie Jump CannonWilliamina Fleming y  Antonia Maury.

Henrietta, quien había perdido capacidad auditiva a causa de una enfermedad, dedicaba largas horas en el laboratorio observando el amplio catálogo de placas fotográficas de estrellas. Al principio trabajó como becaria a cambio de obtener créditos para obtener un posgrado en astronomía. Al cabo de unos años empezó a cobrar un sueldo, menor que el de los hombres y su trabajo nunca fue publicado con su nombre. 



La labor constante de Henrietta dio su primer y crucial resultado para la historia en 1904 cuando descubrió la Pequeña Nube de Magallanes y estableció la relación entre la periodo y la luminosidad de las estrellas variables conocidas como Cefeidas. 

Con este descubrimiento importantísimo para descubrir los misterios del Universo, la conocida como "Ley de Leavitt" se utilizó para medir la distancia entre distintos objetos en el espacio. Gracias a su estudio, se pudo calcular el tamaño de la Vía Láctea. Henrietta también estableció un patrón de medida de las fotografías de las estrellas que fue aceptado por el International Comittee of Photographic Magnitudes.

El 12 de diciembre de 1921, con tan sólo 53 años, Henrietta Leavitt fallecía a causa de un cáncer. A pesar de la importancia de sus descubrimientos y a la gran labor de análisis de miles de placas fotográficas que escondían los secretos de las estrellas, no tuvo nunca un cargo de renombre en Harvard ni recibió ningún reconocimiento. Cuatro años después de su muerte, un miembro de la Academia Sueca de la Ciencia propuso su nombre para recibir el Premio Nobel pero este reconocimiento no se podía conceder a título póstumo. Así que Henrietta Leavitt no fue valorada como se merecía y su nombre quedó relegado durante años.

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