lunes, 28 de septiembre de 2015

La primera sufragista violenta, Edith New (1877-1951)

El número 10 de Downing Street, residencia del Primer Ministro británico, sufría en el mes de julio de 1908 un ataque con piedras que rompieron los cristales de la calle. Las autoras del acto vandálico fueron dos mujeres, Edith New y Mary Leight, dos sufragistas que decidieron iniciar la vía de la violencia para hacer oír sus reivindicaciones en favor del derecho al voto femenino. Edith era una joven maestra que se incorporó a las filas del Women Social and Political Union (WSPU) donde tuvo una activa participación. 

Edith Bessie New nació en junio de 1877 en Highworth, Inglaterra. Su padre, Frederick James New, era trabajador en el ferrocarril y su madre, Isabella Frampton era profesora de música. Edith creció en un hogar repleto de niños, los New tuvieron cinco hijos. Edith no llegó a conocer a su padre, pues cuando era un bebé de poco más de un año, su padre falleció en un accidente de tren. 

Tenía catorce años cuando empezó a trabajar como maestra en el Queenstown Infant’s School, por lo que la pequeña Edith debió haber recibido una buena educación, al menos suficiente para poder ejercer de profesora. Con el cambio de siglo, convertida en una muchacha de veintitrés años, encontramos a Edith en Londres donde empezó a participar en actos del movimiento sufragista WSPU hasta que fue nombrada en 1908 miembro de la organización de manera oficial. Edith demostró pronto que no estaba dispuesta a que sus reivindicaciones no fueran oídas. En enero de aquel mismo año se encadenaba con otra sufragista, Olivia Smith, a las puertas del Parlamento Británico al grito de “Votes for women!”, para radicalizar sus actos meses después con el ya citado lanzamiento de piedras en la casa del mismísimo primer ministro.



Ambas mujeres fueron detenidas y encarceladas, mientras que la dirigente sufragista Emmeline Pankhurst aplaudía aquel primer acto vandálico del movimiento sufragista. No fue el último, como tampoco fue la última vez que Edith New fue llevada a prisión, donde inició en varias ocasiones una huelga de hambre. Cuando en agosto fue liberada, sus compañeras sufragistas la recibieron a ella y a Mary Leight como una heroína. 

Con los años, Edith New terminó apartándose del activismo político hasta que dejó Londres para vivir en Talland, donde fallecería a los setenta y tres años, en marzo de 1951.

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