martes, 6 de septiembre de 2011

La dama del hielo, Sonja Henie (1912 – 1969)

A principios del siglo XX las mujeres empezaron a usar de manera habitual pantalones; hecho aparentemente intrascendente pero que dio mucha libertad de movimiento además de ser todo un símbolo al invadir un territorio masculino. Con el uso de dicha prenda de vestir las mujeres pudieron introducirse en el mundo del deporte de élite. Además del pantalón, también se puso de moda el uso de la falda corta más allá de la época infantil. Fue Sonja Henie quien, con su revolucionaria minifalda y sus patines blancos, no sólo conquistó los pódiums de varios juegos olímpicos sino que instauró el atuendo femenino en el patinaje artístico que se ha mantenido hasta nuestros días.

De la danza al patinaje
Sonja Henie nació el 8 de abril de 1912 en Oslo. Era hija de Selma Lochman-Nielsen y de Wilhem Henie, un comerciante de pieles que había sido campeón del mundo de ciclismo.

Siendo muy pequeña Sonja ya mostraba buenas dotes para la danza, algo que su padre no dudó en potenciar contratando a entrenadores de élite como la bailarina rusa Tamara Karsavina. A pesar de su gran potencial para la danza, fue el patinaje artístico lo que la llevaría a competir en los juegos olímpicos y convertirse en un referente en este deporte, siendo conocida como la “Primera dama del hielo”.



La joven noruega incorporó al patinaje artístico sus conocimientos de danza dando a sus movimientos y coreografías un estilo personal. Además fue la primera mujer en salir a competir con una minifalda y unas botas blancas, marcando un estilo que perduraría en el tiempo.

Después de ganar con 11 años un campeonato noruego, Sonja se lanzó a los juegos olímpicos en los que ganaría hasta tres medallas de oro en tres ediciones distintas. También lograría conquistar los campeonatos mundiales celebrados entre 1927 y 1936.

Del patinaje al cine
Deportista de fama, Sonja Henie también se dedicó a participar en varios espectáculos sobre hielo que pronto llamaron la atención de los magnates de Hollywood.

En 1936 hacía su debut en la gran pantalla con Una entre un millón, una comedia musical en la que mostró sus dotes de bailarina. Tras esta vinieron varias películas de éxito dedicándose al mundo de la interpretación durante más de 20 años. Sonja consiguió la nacionalidad estadounidense y ser inmortalizada con una estrella en el paseo de la fama de Hollywood.

Del cine al arte
Sonja Hernie se casó tres veces. Tras dos divorcios, se casó con Niels Onstad en 1956. Niels era un rico mecenas que transmitió a su mujer el amor por el arte. Juntos, tras fijar su residencia en Oslo, recopilaron una importante colección de arte moderno, origen del centro de arte Henie-Onstad que crearon cerca de la capital Noruega.

El 12 de octubre de 1969, con 57 años, Sonja moría tras una larga lucha contra la leucemia.

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