jueves, 5 de junio de 2014

La matemática más didáctica, Maria Gaetana Agnesi (1718-1799)

Matemática, filósofa y piadosa, Maria Agnesi pasó a la historia por ser la primera mujer en haber escrito uno de los primeros libros didácticos de matemáticas. Con una gran inteligencia y capacidad de estudio, la vida de María Agnesi está plagada de lagunas y hechos poco corroborados y marcados a menudo por la misoginia de una Europa ilustrada pensada solamente para hombres. Maria, además de dedicar parte de su vida al estudio de las matemáticas, fue una mujer entregada a los demás. Primero cuidando a la amplísima prole de su padre que se casó tres veces y, al final de sus días, ayudando a los más necesitados.

María Gaetana Agnesi nació en Milán el 16 de mayo de 1718. Era hija de Pietro Agnesi Mariami, para algunos catedrático de universidad, para otros comerciante de sedas, y su primera esposa, Anna Brivio. María fue la mayor de una amplia prole de veintiún hijos habidos por su padre y las tres mujeres con las que vivió a lo largo de su vida.

María estudió desde bien pequeña con profesores y preceptores particulares. Pronto empezó a destacar como una alumna más que aplicada en lenguas, filosofía y ciencias. Su padre, quien organizaba reuniones intelectuales en el salón de su casa, le encantaba mostrar los logros de sus hijos, algo que a María, una niña tímida y poco dada a las multitudes, no le gustaba demasiado. Aún así, aquellos encuentros fueron muy útiles para la joven quien entró en contacto con personas sabias tanto laicas como religiosas.

Cuando María tenía veintiún años mostró a su padre sus intenciones de ingresar en un convento. Ante la negativa rotunda de Pietro, ella lo aceptó pero con condiciones. María, quien nunca tendría intención de casarse y a quien no le gustaban las relaciones sociales, exigió poder vivir alejada del mundo. La joven solamente quería tener una vida piadosa y dedicar su esfuerzo al conocimiento científico.

En 1748 María Agnesi publicaba la obra que la haría famosa, Instituzioni Analitiche ad uso della gioventù italiana. Sus instituciones analíticas, que pronto fueron traducidas al inglés y al francés, se convirtieron en un manual didáctico indispensable para los estudiantes de matemática. María había empezado su libro como un entretenimiento y con el principal objetivo de servirle de ayuda para la formación de algunos de sus hermanos pequeños.

La obra de María recibió el reconocimiento de la Academia de Ciencias Francesa, de la emperatriz María Teresa de Austria, a quien había dedicado el libro, y del mismísimo papa Benedicto XIV. Este, estudioso de las matemáticas en su juventud, supo valorar las Instituciones Analíticas regalando a su autora una medalla de oro y una corona de piedras preciosas.

Dos años después, el mismo pontífice concedió a Maria Agnesi la cátedra de matemáticas de la universidad de Bolonia. Aquellos estudiosos que defienden que su padre había sido catedrático, afirman que María simplemente heredó el puesto de Pietro. Otros en cambio aseguran que María se ganó aquella distinción por méritos propios.

Sea como fuere, Pietro Agnesi moría poco tiempo después de haber enfermado. María, que entonces tenía poco más de treinta y cuatro años, abandonó su tarea científica, dejó la universidad y cambió por completo su vida. María se hizo cargo del Hospicio Trivulzio de Milán en 1771, donde entregó su vida a los más necesitados. Fue en el mismo hospicio donde María Agnesi falleció a los ochenta y un años, el 9 de febrero de 1799.

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