domingo, 12 de febrero de 2012

La mujer recluida, Santa Godeleva (1049-1070)

La vida de Santa Godeleva nos transporta a un mundo, el de la Edad Media, en el que la mujer no sólo se consideraba como moneda de cambio para sellar importantes alianzas matrimoniales sino que poco más podía hacer con su vida. Intentó huir del matrimonio sumergiéndose en la piedad pero no tuvo la suerte que tuvieron otras que como ella consiguieron una vida tranquila tras los muros de un convento. Godeleva no sólo fue entregada a su marido sino que éste tomó su vida como propia hasta el punto de terminar con su existencia. 

La bella piadosa
Godeleva nació el año 1049 en Ghistelles, Flandes. Era la pequeña de los tres hijos del señor de Wierre-Effroy, llamado Hemfrid,  y su esposa Ogina. En su infancia, Godeleva ya mostró signos de una profunda piedad. A pesar de haber decidido dedicar su vida a la religión, su belleza pronto atrajo la atención de muchos pretendientes del lugar. Uno de ellos, un noble llamado Bertulfo, consiguió convencer al conde de Boloña, protector del padre de Godeleva, y se casó con ella. 

Instalada en su nuevo hogar, la joven esposa fue recibida con una terrible hostilidad por parte de su suegra quien la encerró en una celda y la mantuvo alejada del mundo. 

Godeleva consiguió escapar de su reclusión y llegó hasta la casa de su padre al que suplicó que la liberara del suplicio de su matrimonio. La petición no surtió efecto y su padre la devolvió a su esposo, su legítimo dueño. 

La situación no mejoró. El noble y su madre no soportaban la piedad y devoción de Godeleva, quien aun en su situación, dedicaba su tiempo a ayudar a los pobres. Bertulfo no soportaba la actitud de Godeleva y decidió ordenar el asesinato de su propia esposa. A manos de dos esbirros fue estrangulada con una sábana y su cuerpo fue lanzado a un lago. 

Los milagros de la esposa
Bertulfo se volvió a casar pero tuvo la desgracia de que su esposa dio a luz una niña ciega. Cuenta la tradición hagiográfica que la pequeña fue curada gracias a la intercesión de Godeleva. Bertulfo, arrepentido y asustado marchó a Roma en peregrinación para pedir la absolución. Terminó sus días como monje en un monasterio. Su hija fundaría un cenobio benedictino dedicado a Godeleva. 

Exhumado el cuerpo de Godeleva en 1084, fue elevada a los altares por distintos milagros que se le adjudicaron y su veneración popular se mantuvo a lo largo de los siglos hasta el día de hoy en que se celebra cada año la procesión de Santa Godeleva en Ghistelles. 

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