jueves, 8 de septiembre de 2011

La reina arriana, Goswintha (¿-589)

Leovigildo, segundo esposo de Goswintha
Durante la segunda mitad del siglo VI reinaron en la Península Ibérica, hasta cuatro reyes visigodos distintos. Durante buena parte de este tiempo, una mujer, estaría presente en el gobierno del reino de Toledo. Goswintha es uno de los pocos nombres propios de reinas visigodas que han llegado hasta nosotros. Su profunda fe arriana y su fuerte voluntad y carácter ayudaron a inmortalizarla.

Esposa de Atanagildo
Goswintha nació alrededor del 525-530 en el seno de una familia noble visigoda. Hacia el año 545 se había casado con Atanagildo, perteneciente a otra familia ilustre del reino. Poco tiempo después de su boda, Atanagildo se perfiló como posible sucesor del desaparecido rey Teudisclo. Es más que probable que Goswintha estuviera detrás de la sublevación encabezada por su esposo para destronar al elegido como rey, Agila. Para ello, Atanagildo no dudó en pedir ayudar al emperador bizantino Justiniano al que tendría que ceder parte del territorio hispano tras conseguir derrotar a Agila y alcanzar la corona visigoda. Con Atanagildo se iniciaba un periodo importante de la historia del reino visigodo peninsular cuya capital sería trasladada de Barcelona a Toledo.

Goswintha tuvo solamente dos hijas con Atanagildo. Las dos serían utilizadas por su madre, la nueva reina de los visigodos, para mantener buenas relaciones con el reino vecino de la Francia merovingia. Así, Brunegilda y Galswinta casarían con Sigeberto de Austrasia y Chilperico de Neustria respectivamente.

Esposa de Leovigildo
Tras la muerte de Atanagildo en el 567 y durante cuatro años, subió al poder Liuva I. Este rey visigodo vinculó al poder a su hermano Leovigildo quien reinaría en solitario a partir del 582 tras la muerte de Liuva.

Leovigildo no dudó en casarse con la reina viuda para evitar posibles levantamientos de la familia del antiguo rey a la vez que potenciaba su legitimidad al trono al desposarse con Goswintha quien ya había sido reina.

Durante el reinado de su segundo esposo, la reina continuó con su política de acercamiento a los francos organizando el matrimonio de su hijastro Hermenegildo con su nieta Ingunda. Sin embargo este enlace provocó uno de los episodios más turbulentos del reinado de Leovigildo. Ingunda, ferviente católica, topó con las fuertes creencias arrianas de su abuela quien no dudó en maltratar físicamente a su nieta para intentar conseguir, sin éxito, su conversión a la religión oficial.

Parece ser que Hermenegildo habría sido influido por su esposa para convertirse al catolicismo y urdir una revuelta contra el rey. El levantamiento terminó con el asesinato de Hermenegildo y la huida de Ingunda hacia Bizancio, tierras que no llegó a pisar pues murió en el camino.

Madrastra de Recaredo
El año 586 moría el rey Leovigildo y subía al trono su hijo Recaredo. A pesar que durante los primeros años de reinado de Recaredo, Goswintha estuvo a su lado como reina viuda apoyando a su hijastro, pronto sus intereses políticos entraron en conflicto. Recaredo, quien iba a casarse con una princesa franca, siguiendo la política exterior de su madrastra, no sólo rompió el compromiso sino que se casó con una misteriosa mujer proveniente de las tierras del norte Astur, la conocida como la reina Baddo.

Durante la celebración del III Concilio de Toledo en el 589, Recaredo daba un giro a la política religiosa del reino y se convertía al catolicismo desterrando el arrianismo como credo oficial.

De nuevo Goswintha era atacada en sus más profundas creencias. Su respuesta no se hizo esperar. Ese mismo año, ayudada por el obispo arriano Uldila, urdió una conjura para eliminar a su hijastro Recaredo. Goswintha no consiguió su objetivo. Uldila fue condenado al destierro y la reina Goswintha desapareció de golpe de la historia. Muy probablemente se suicidó.

Sin juzgar si los movimientos políticos de esta reina fueron acertados o no, lo que está claro es que Goswintha fue una mujer fiel a sus creencias tanto religiosas como políticas.

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