miércoles, 6 de julio de 2011

La primera ginecóloga, Trotula de Salerno (1110 - 1160)

En un mundo dominado por los hombres en el que las mujeres solamente podían acceder al conocimiento tras los muros de un monasterio, una mujer se abrió camino. Trotula de Salerno se convirtió en la primera mujer en escribir y tratar sobre temas de ginecología y obstetricia. Sus ideas fueron tan eficaces y novedosas que hasta el siglo XX existieron voces que quisieron dudar de su existencia.

La esposa del médico
Son prácticamente nulos los datos que tenemos de la vida privada de Trotula de Ruggiero, nacida posiblemente en 1110. Su nombre aparece siempre relacionado con la Escuela de Medicina de Salerno en la que estudió. Algunos investigadores afirman que fue la esposa de uno de los fundadores de dicho centro, Johannes Platearius, a quien posteriomente se le atribuiría la obra de Trotula.

Las damas de Salerno
Antes de la fundación de las universidades el saber en la Edad Media estaba en manos de la Iglesia. Eran los monasterios, sobretodo masculinos, los que custodiaban todo el saber antiguo y contemporáneo. El arte de la medicina también estaba reservado a los hombres. Salvo excepciones como la gran Hildegarda de Bingen, las mujeres sólo podían ejercer como comadronas. El resto de saberes médicos les estaban vetados.

Pero en el siglo XI se fundaba en Salerno una escuela excepcional. Cerca del importante monasterio benedictino de Montecassino, en las proximidades de Nápoles, se fundó la primera escuela médica laica y a la que tenían acceso las mujeres. En ella, las estudiantes de medicina podían acceder a conocimientos médicos amplios, más allá de los relacionados con las tareas de las parturientas.

Un saber revolucionario
Trotula supo aprovechar esta oportunidad y se convirtió en una médica capaz de tratar enfermedades como el cáncer, dolencias oculares o problemas en la piel. Pero sus ideas más revolucionarias para su tiempo estuvieron relacionadas con el área de la ginecología y la obstetricia.

Su obra Passionibus Mulierum Curandorum (Las Dolencias de las Mujeres) expuso temas tan peligrosos para su tiempo como intentar eliminar la creencia de que todos los males de la mujer le venían de la menstruación o que los problemas de infertilidad no sólo podían tener su origen en ellas sino también en los hombres. Trotula defendió también el uso de hierbas para mitigar los dolores del parto, algo totalmente prohibido en su tiempo.

Esta amplia obra de 60 capítulos en las que habla del embarazo, el parto, el puerperio, la fertilidad y otros temas relacionados con la mujer se convirtió en texto imprescindible en las universidades europeas hasta el siglo XVI.

Ornatu Mulierum, es otra de sus obras en las que defiende la higiene como necesaria para la prevención de infecciones y enfermedades en las mujeres, algo totalmente novedoso en la Edad Media.

Negación del saber
La obra de Trotula fue tan revolucionaria para su tiempo que ya desde el siglo XII, empezaron a levantarse voces afirmando que era prácticamente imposible que una mujer pudiera haber escrito todo aquel saber y dieron la autoría de sus libros a su marido. Se llegó a afirmar que Trotula no había existido. Voces críticas que se levantaron incluso en el moderno siglo XX insistiendo en que no era posible que una mujer hablara de temas tan complicados.

Pero a pesar del empeño de algunos por silenciar a Trotula de Salerno, lo cierto es que sus ideas y sus conocimientos ginecológicos se enseñaron durante siglos en las universidades.

5 comentarios:

  1. Sandra, enhorabuena por tu blog, tan interesante y estéticamente tan bien cuidado. También yo, desde las aulas, propongo esa visión no androcéntrica de la historia que haga visible el protagonismo de las mujeres en todas las épocas.Dignificar el tortuoso y largo camino de mujeres en todos los ámbitos del saber es ejemplo y responsabilidad de todos.
    Me ha encantado esta entrada de cuyo tema sabía hasta ahora muy poco; gracias por ofrecérnosla.
    Mil saludos.

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  2. Viniendo estas palabras de un profesor me siento verdaderamente honrada. Gracias por el comentario porque me da muchos ánimos para seguir escribiendo en este blog. Saludos y gracias de nuevo de todo corazón

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  3. Estimada Sandra, gracias por tu respuesta tan llena de agradecimiento; disfruto mucho con la lectura de tus entradas , especialmente con las referentes al mundo antiguo. Y por cierto,... soy profesora.
    Mil saludos.

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  4. Lo primero que pensé cuando vi tu nombre fue identificarte con un hombre. Pequeños detalles como este reafirman que, efectivamente vivimos en un mundo que piensa en masculino. Queda mucho camino por recorrer. Un abrazo

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  5. María Ortega Navarro12 de octubre de 2016, 23:22

    Te felicito por esta entrada en tu blog. Me ha ayudado a completar una práctica de Seminario para la asignatura de Evolución Histórica de los Cuidados en Enfermería. Saludos y agradecimientos de una alumna de Enfermería de la Universidad de Granada.

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